Es
el pueblo más meridional, situado en plena sierra de Labia. Las magníficas
portaladas de las casas muestran importantes restos de la Edad Media. Destacan,
así mismo, sus pozos para sacar agua y una fuente cubierta cuyo origen
se remonta al siglo XIII. La Iglesia y la pila bautismal también son
del mismo siglo, aunque posteriormente se hicieron añadidos en el siglo
XVI y XVII. En tiempos, se sabe que existió una ermita consagrada a Sta.
Catalina, hoy de difícil localización.

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